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Gabriel Piconero - VinculoPyme

Cuándo un amigo se va....

Cuándo un amigo se va....

Estoy lejos en estos momentos de Argentina, lejos de las noticias que a diario suceden, de los acontecimientos, de la familia, de los amigos... y la verdad que se extraña mucho, y cuánto!

Hacen unos días me enteré de que un gran amigo, como lo fue Don Roberto Di Chiara, falleció en el mes de mayo, es su querido Buenos Aires.

Fue una gran persona. Un verdadero y gran amigo que tenía en Buenos Aires. Un gran amigo que tenía un importante papel en canales como TN Noticias, Canal 13, Volver.... y que colobaró en los 90, de un clásico de la tv argentina, "Siglo XX, Cambalache".

Era un personaje. Pasaba con él las tardes enteras reviviendo el pasado, como al él le gustaba decir cada vez que buscaba algo de inmenso archivo, ese que construyó siendo el muy chico, y que fue su gran pasión, su fuente de inspiración, y de trabajo.
Se le llenaban sus ojos melancólicos de lágrimas cada vez que recordaba la anécdota de cuando llegó a su casa con un montón de cintas de cine que había comprado por ahí, antes que del traje para ir todos los días a Clarín (su otro gran amor)...

Yo puedo decir orgulloso que lo llevé  a dos conferencias en Mendoza(la foto que ilustra este post, fue tomada durante su última conferencia en Mendoza, tomada por Diario Los Andes, que le hizó un interesante reporteaje en la ocación), una con el municipio de la Capital, y otra con el Instituo que dirge Roberto Roitman (INFOCAP). Además fui su asesor en prensa durante un año, en la que disfruté de todo su conocimiento y pasión por el cine y la televisión.

En los últimos tiempos supo comprender lo importante de las nuevas formas de comunicación, e inaguró su blog en el que contaba sus recuerdos y algo más...

Fue admirador y coleccionista de todo aquello que fuera de Carlos Gardel. Recorrió el mundo llevando su gran orgullo: Archivo DiFilm.

Le hicieron cientos de reportajes en varios medios, en dónde hablaba de los cientos de recuerdos que guardaba su Archivo, que no era solo de él, sino que de todo el mundo, como a él le gustaba decir.

Menos mal que a una mente birllante, se le ocurrió nombrarlo como lo que siempre fué: ciudadano ilustre de Buenos Aires.

Adios al gran amigo Roberto, al soñador, al hombre de los mil y un recuerdos, al tipo formidable... en alguna estrella estará conversando con Gardel, con Perón, o con Evita, sus grandes amigos...

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